Acto de amor

 

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Algunas veces parece que las ciudades tienen un sabor peculiar como su propia esencia, visitar un lugar por primera vez se convierte en algo divertido como si fuera un pez que cambia de pecera.

Cuando visité la ciudad de Querétaro fue imposible no disfrutar el imponente acueducto que atraviesa las calles con sus 74 arcos en su figura, sus 1,300 metros de extensión y sus casi 30 metros de altura máxima, el acueducto representa mucho más de lo que a simple vista se puede observar.

Este paseo ni siquiera fue planeado estaba esperando por mi hermana y su familia, así que fue una maravillosa sorpresa escuchar sobre la leyenda para su construcción, cuentan que en tiempos de virreinato español un marques con apellidos rimbombantes se enamoró de una sobrina de su esposa que era monja, la cual al ver las necesidades de la población le pidió al marques construyera el acueducto para abastecer el agua.

Cuando este fue terminado buscando su recompensa el marques visita el objeto de su afecto, la monja muy agradecida por este acto le promete rezar por el todas las noches por esa obra de amor que hizo.

Detalles más, detalles menos a grandes rasgos es lo que se cuenta un amor imposible que termina salpicando una ciudad y como esta debe haber más historias por todo el mundo.

Un amor tan grande que terminó beneficiando una ciudad entera, que fortuna para estos dos seres protagonizar esta leyenda.

Tal vez me encontraba muy abierta para percibir el amor de otra forma, me pareció fascinante escuchar esto en particular me ayudo a cambiar mis creencias acerca de las parejas, la casa, los hijos, el final feliz, como si estos elementos pudieran tener garantía acerca del amor que se puede experimentar en la vida.

Cuantas ideas tan absurdas me he comprado acerca de cómo debe ser el amor, cuando el amor siempre ha estado ahí  para experimentarse en esencia.

De esas impresiones que me hacen cuestionarme acerca de cuál podría ser mi mayor acto de amor por alguien más…

Hacerlo incluso  aunque no esté asegurado que vaya uno a ser correspondido como uno lo desea…

Es una belleza darse cuenta que el amor es más simple y puro de lo que nuestra sistema de creencias representa la mayoría de las veces.

El amor no tiene que ver nada con pertenencia, solo me mueve el experimentarlo más, en este movimiento me he perdido a veces por esperar que sean de alguna forma las situaciones.

El amor en si es el sentimiento más poderoso en la vida, el único sentimiento real, porque en si todo lo que hago es por experimentarlo más.

Un acto de amor no tiene que ver nada con una boda, o estar con alguien, por lo general estamos acostumbrados a medir este sentimiento por cómo puede verse en los estándares sociales.

Así que vivir el aire colonial que tiene la ciudad de Querétaro ha sido maravilloso, descubrir un amor tan grande que no puede esconderse, plasmado en una construcción que durara muchos años.

Cuantas cosas podría llegar a hacer porque alguien me aceptara o me diera su amor, que hermoso y absurdo a la vez.

Experimentar un amor tan grande y dulce que este sea capaz de barrer todas mis creencias acerca de amar, tal vez es una de las bendiciones más grandes que uno puede experimentar en la vida.

Ser rebasado por ese sentimiento que parece tener vida propia, que no queda más que convertirse en canal de expresión de él, pensarlo menos y sentirlo más, con la única certeza que nada es para siempre.

Amor que hace sonreír mi corazón.

Más actos de amor son requeridos en el mundo.

 

 

 

 

 

 

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