Ishaya

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Estuvo muy padre mi experiencia con el reiki y las energías,  pero cada día había más preguntas sobre las experiencias que tenía estaba claro que necesitaba orientación  había estado buscando un maestro calificado de preferencia de carne y hueso.

Mucho tiempo fue como estar buscando un grupo al que pertenecer. Fue cuando tomé el curso de ascensión de los ishayas  aprendí a meditar, me encontré con la herramienta más sencilla y pura: ascender, me ayuda a vivir mi anormalidad más normal.

Meses después del curso, se apareció por mi ciudad el maestro de los maestros ishayas decidí acudir a su conferencia.

Es de esas personas que conoces y tocan tu vida sin dirigirse directamente a ti, solo con su presencia que parece derramar alguna especie de fragancia que da claridad y sentido al vivir.

Así fue conocer a mi maestro, mi guía espiritual.

En ese momento no lo sabía, solo fue muy inspirador conocer a Maharishi Krishnananda Ishaya  también apareció  la certeza de estar en el camino correcto.

Tomar el curso de primera esfera fue suficiente como por dos años, tenía una buena vida pero quería más, me aventuré a tomar la maestría del ser.

Entre los recursos que hay en esta maestría esta comprometerse con el despertar de la humanidad, iniciando con uno mismo claro, para esto es requerido un maestro.

Contar con un guía ha impactado mi vida en todos los sentidos ha sido de forma paulatina, es un privilegio tener alguien que me refleje quien realmente soy, hace más sencillo ir mas allá de mis patrones adquiridos.

Todas mis relaciones cambiaron de significado, se volvió prioridad la relación con ese espacio de paz, de tranquilidad, de bienestar, con ese algo más,  que siempre me gustaría estar ahí.

Y así van cayendo vendas de lo que creo que soy, para irme descubriendo en cada instante.

La vida se convierte en la más hermosa y dulce de las danzas experimentándose con todos sus matices, es muy descansado tener una herramienta y una guía para convertirme en el observador siendo observado.

Dejas de pelear con lo que parece que sucede, para solo atestiguar.

Aún me falta para convertirme oficialmente en maestro ishaya jeje, pero está siendo lo que jamás imagine, ir más allá de todo lo que pensé eran mis límites se siente muy liberador.

Cuando menos acuerdas se siente como estar tan lleno de vida que solo queda atención para disfrutar el eterno presente.